Un 5 de abril de 2008, dos días después de mi cumpleaños, Madrid, paseando por la gran vía junto con dos personas muy importantes para mí, mis padres, fue uno de los días que marcó y marcará mi vida para siempre, entre otros.
Antes, voy a contextualizar un poco el hilo de esta entrada. Como soy una persona que ama el baile, me aficioné a una serie que en aquel momento se puso de moda, y que fue la que me impulsó aún más a seguir bailando, Un Paso Adelante. Habrá gente que le suene y otras que no, por lo que os resumo por encima de qué trata; es una escuela de Madrid de Artes Escénicas donde una manada de bailarines se preparan en todos los estilos, ya sea la danza clásica y moderna, el teatro, la música, la ineterpretación, el canto y la historia; dispuestos a comerse el mundo y más.
Como toda serie de adolescente, tiene sus escenas de amor, sexo, risas, ilusión.. y además hace que atraiga aún más la audiencia y sobre todo que impulsen a chicas ingenuas, como yo, a apasionarse a ese sentimiento que es el baile.
En esa serie aparecen varios actores que hoy en día se han convertido en cantates, y otros bailarines de musicales, entre ellos cabe destacar Miguel Ángel Muñoz, Beatriz Luengo, Pedro Peña y el protagonista de mi entrada de hoy, PABLO PUYOL.
Y os pregunatréis qué tiene que ver este personaje con mi entrada, pues os cuento... Soy una fanánita de Pablo Puyol, me enamora su forma de bailar, cantar y actuar, además que esté como el queso, todo hay que reconocerlo, pero a parte de eso, se le ve una gran persona.
Total, que una vez acabada la serie, como ya os dije antes, varios de ellos participaban en musicales de Madrid,y cuando me enteré que mi ídolo iba a ayí a estrenar el musical, La Bella y la Bestia, un musical que os recomiendo por cierto, indudablemente obligué a mis padres a que me llevaran.
De ahí, retomo al principio cuando paseaba por la gran vía. Y ahora, empieza lo bueno...
Una vez comidos, y dispuestos a ver el musical, que empezaba a las 17.00h p.m. para pasar el tiempo, mis padres decicieron de irse a un callejón alejado de la mano de Dios, "a descansar". Se que es muy raro, ¡imaginad mi cara en ese momento!. El detalle que no me había dado cuenta, es que ese callejón daba con la puerta trasera del teatro donde se iba a representar la función, lo tenían todo planeado los cabrones jajaja... Cuando de repente, LO VI APARECER, alto, guapísimo, delagado, tal y como lo recordaba, y en ese momento me convertí en un flan de esos que venden en el mercadona, no porque estén buenos, sino porque me temblaba todo el cuerpo. La verdad, ver a mis padres tan relajados, hacía que más nerviosa me pusiera, y más aún, que mi madre se me acercara al oído y me dijera: este es ¡TU REGALO!... WTF. Flipad tal y como yo hice en ese momento. Por lo visto, mi padre se puso en contacto con su representante por la web y a base de muchos correos que tengo guardados, logró que PABLO PUYOL, pudiera estar conmigo en persona.
Me felicitó, me hice fotos con él, me harté de hablar y contarle que significó esa serie para mí... Pero eso no es todo, me trajo una foto dedicada por él y que, hoy en día está plastificada y colocada en mi cuarto de Sevilla.
Poco después empezó la función y ahí estaba mer sentada en las butacas con una cara de tonta tras el shock que acababa de recibir.
No hace falta deciros que le estaba y sigo tremendamente agradecida a mis padres por ese gran regalo de mis 16 años...
Espero que os haya gustado mi primera entrada y que os hayáis identificado un poco conmigo, cuando de verdad eres fan de alguien, además espero que tengáis los pelos de gallina tal y como yo los tengo cada vez que cuento este pequeño, pero intenso sueño...
mmr.
No hay comentarios:
Publicar un comentario